Cuando la hermana menor de Alexis comienza a obsesionarse con una antigua muñeca, Alexis no encuentra nada extraño en eso. Kasey es solo una niña rara. Punto. Alexis es considerada una rara también por los niños de su escuela, sus padres, incluso por sus propios amigos góticos. Las cosas se vuelven mas extrañas cuando la antigua casa en la que viven empieza a cambiar. Puertas que se abre y cierra solas, agua que hierve sobre una hornilla apagada y un aire acondicionado apagado que baja la temperatura de la casa a un nivel que las chicas pueden ver su propio aliento. Kasey también esta cambiando. Sus ojos azules cambian a verdes, ella habla de una forma anticuada y comienza a olvidar lapsos.
La niña gentil que adora las muñecas ha desaparecido, y la nueva Kasey esta furiosa. Alexis es la única que puede detener a su hermana menor, pero que pasa si esa niña de los ojos verdes ya no es Kasey?
Bad girls don’t die era un libro que prometía: libro de terror de literatura juvenil. Yo creo que el problema de este libro es que se quedó en intenciones. Me explico, trata de una muchacha cuya hermana menor comienza a actuar raro y todo parece estar relacionado con la extraña casa donde viven, para aumentar mas las sospechas de que el problema es la casa, comienza a suceder hechos inexplicables: puertas que se auto-gobiernan, luces misteriosas, etc.
Pero esta trama no es nada nueva, la he visto en montones de películas de terror con diferentes giros y finales. Así que para que este libro me asombrara tenía que hacer algo grande. Lo cual no hizo. El libro me pareció entretenido porque también tenía los dramas adolescentes de la protagonista (los cuales siempre me entretienen en los libros juveniles) pero el terror fue muy poco la verdad. Las escenas de miedo no cumplieron con su cometido: asustar.
Por eso digo que el libro se quedo solo en intenciones. Lo recomendaría para una lectura ligera sin muchas expectativas, solo pasar el rato.
Mi Puntuación:
(3.5/5)

