Este es el segundo libro de la serie Bridgerton de Julia Quinn. En esta entrega le llega el turno a Anthony Bridgerton, el mayor de la familia. Ya lo vimos en The Duke and I, este hermano protector es todo un casanovas! (claro, por eso era tan celoso con Daphne). Él ha decidido poner fin a sus años de picaflor y por fin sentar cabeza, él lo tiene muy claro: va a buscar una joven refinada, hermosa, de temperamento agradable para hacerla su esposa, el amor no es importante, de hecho planea no enamorarse de su esposa, este punto es vital. Julia Quinn nos entrega otro protagonista con cierto trauma que trabajar (nada nuevo aquí).
Anthony pone sus ojos en Edwina Sheffield, una joven que cumple con todos sus requisitos, pero encuentra un obstáculo con nombre y apellido: Kate Sheffield, la hermana de esta. Kate conoce de sobra la reputación del Vizconde (Anthony) y está totalmente opuesta a que su hermana contraiga matrimonio con él, ella no cree en eso de que los casanovas reformados terminan siendo los mejores maridos. Anthony y Kate chocan no bien se conocen, él está obstinado en convertir a Edwina en su esposa y ella hará todo lo posible porque no lo logre. Esa joven respondona y sobreprotectora lo saca de sus casillas pero en verdad comienza a asustarlo cuando nota que se está sintiendo atraído por esta pequeña testaruda.
Kate y Anthony llevan una relación odio/amor (o más bien odio/deseo) que entretiene la mayor parte del libro, sus conversaciones son de lo más mordaces y graciosas. Cuando su relación se pone más seria y salen a relucir los problemas, perdí un poco el interés. A diferente del libro anterior, el drama de este no me llamó mucho. Aquí también vuelve a salir la misteriosa Lady Whistledown, quien todavía no sabemos quién es. Tengo la ligera sospecha que nuestra escritora secreta será una de las protagonistas de los libros por venir de esta serie… y me muero de ganas por leerlo!! ^.^
Al igual que el anterior, este libro se lee fácil y entretiene bastante. A pesar de que disfruto de este tipo de parejas que se odian para luego quererse, debo admitir que estos dos no han sido mis favoritos.
